Último día del año, el día en que morí x Diana Rema


Quizá estas letras huérfanas sean las últimas que escriba. Quizá esto, sea lo único que quede de mí, después de mi lecho de muerte.

No debo explicaciones y tampoco quiero darlas. La constante trepidación de mis manos casi impide mi despido.

Pero heme aquí. Escribiendo palabras faltantes de carisma. Palabras frías y con ciertos aires de penumbra.

Estoy aquí, en el final del año. Viendo a mi familia sin mirarla. Recibiendo abrazos y deseos de éxito sin objetiva necesidad. Sostengo el llanto y llego al vacío, en dónde me derramo totalmente.

El ahogamiento y pesadez de mi pecho no me permiten sacar ni una gota más. Me retiro y solo pienso en lo diminuto. En una hormiga con una carga muy pesada con la que tiene que liar.

Comienza el nuevo día, la nueva década. Gracias a las pesadillas recurrentes de toda mi noche.


¿Es acaso esto un mal sueño?

Fueguitos avecinan la tormenta que siempre supe. Nada los apaga y que inquietos están. Aquí me quedaré yo. Postrada en una cama que carga con cadenas. Que posee olores putrefactos a melancolía.

Aquí me quedo yo. El último día del año. El año que comienza. El día en que morí.


[Mar embravecido]

Diana Rema en Instagram @diana_rema


No fue mi intención hacer un recopilado de palabras y fotografías (digitales y análogas) nostálgicas. Sólo pasó.

Son creadas desde el fondo de mi ser y han sido elaboradas sin reglas. Pero considero tienen su magia. Léanlas y véanlas las veces que sean necesarias y ojalá se tomen el tiempo de desquitar emociones de la manera que más les guste. Ama a un perro callejero o desvalido, ayuda a los ancianos, sonríele a alguien triste y pregúntale qué pasa, aunque no lo conozcas, se egoísta pero no te excedas, sal con tus amigos a pasar un buen rato sin que haga falta beber, ahorra para cuestiones futuras, esfuérzate en cualquier cosa que hagas, sé decidido y planea, llora, grita, canta, baila, no te guardes las cosas, pero, sobre todo: sé feliz. Un buen escritor menciona “hoy y siempre nos toca ser felices” pero que la felicidad no es algo que se obtenga como pase para toda la vida. La felicidad se consigue en cada día, en pequeñeces o en grandes eventos. Vivamos el momento sea la edad que tengamos y mantengamos una gran sonrisa hasta en los días más oscuros. Para resonar en la eternidad, solo hace falta poner una pequeña marquita en él.



Este texto e imágenes forman parte de nuestra edición impresa no.6

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