¿De qué hablamos cuando hablamos de nuevo arte contemporáneo?


Ilustración de José Daniel Garrido @cochambres.dg



Hablar de nuevo arte contemporáneo conlleva la difícil pero una y otra vez necesaria tarea de delimitar conceptual y cronológicamente lo que entendemos por "contemporáneo".


Suele asociarse con una actitud artística o una visión estética, con un modo de concebir el arte más que con un movimiento estético en especifico. A diferencia de otros periodos de la historia del arte, que nacen, se desarrollan y luego dan paso a una nueva corriente que la remplaza, el nuevo arte contemporáneo es una ebullición plural de visiones que surgen en paralelo y coexisten unas con otras enriqueciendo el panorama artístico.


Podemos comenzar mencionando que se tratan de obras que tienen como base la ruptura que necesariamente ponen en crisis el concepto de representación al cuestionar por un lado el contrato con el que ha trabajado el arte por siglos y por otro la función de la obra de arte y el papel del artista.


El arte contemporáneo no implica el reconocimiento de algunos aspectos formales, de estilo, relacionados con un grupo de obras o prácticas. Comparten sobre todo la irrupción del “mundo real en el mundo de la obra: los objetos, los cuerpos reales, el sudor, los fluidos, la basura, los sonidos de la cotidianeidad, los restos de otros mundos bidimensionales (el diario, las fotografías, las imágenes reproducidas) ingresan en el formato de la obra y la exceden” (Andrea Giunta ,2014).


Entonces, para hablar de nuevo arte contemporáneo, dejamos de lado las formulas, la formación académica ya no es relevante, muchas y muchos creadores ahora se forman en carreras como ingenierías, lo verdaderamente importante es la experimentación.

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