La autogestión como revolución permanente



¿Qué pasa cuando las instituciones y/o programas del estado no son suficientes ni ideales para todas y todos? Cuando el sistema es débil, cuando de políticas culturales se trata, o existen diferencias ideológicas con estas.

La respuesta puede reducirse a poco, lo importante en este momento parece ser, ¿que está a nuestro alcance crear?


Bajo esta realidad, durante los últimos años en nuestro estado se han creado y gestado proyectos artísticos - culturales de manera autogestiva, que además son realizados de manera colectiva, donde son los y las mismas creadoras quienes inventan, piensan y desarrollan oportunidades alejadas de los sistemas convencionales de producción, circulación, exposición y distribución, físicos, virtuales y editoriales, abriendo espacios para ellos y ellas mismas y su comunidad.


Se acabó el/la artista desde una visión exclusiva de productor(a) de obras, ahora se han convertido en gestores y gestoras, que generan espacios colectivos para posicionarse al frente, al margen o dentro de las instituciones, las entendidas como únicas ejecutoras de las políticas culturales. Desde esta perspectiva, a partir de la gestión, los y las artistas accionan ahora como agentes activos del campo con la misión de dar posibilidad a un nuevo modo de producir que se vuelve también una estrategia de legitimación y preservación de sus prácticas.


Podemos pensar que estas plataformas, iniciativas y redes colectivas funcionan no sólo como dispositivos de visibilidad y de preservación, sino que por extensión la propia gestión se convierte en un discurso.


La respuesta para cumplir los sueños es la colectividad.


Este texto es la editorial que forma parte de nuestra edición impresa no.9


Ilustración: @elmautodojunto



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